martes, 29 de noviembre de 2016

¿Por qué cambió la ciencia tras la 2ª Guerra Mundial?




La Documentación, entendida desde su vertiente clásica, gozó de un periodo de gran florecimiento entre 1930 y finales de 1950, pero hacia la mitad de esa década eran ya muchos los teóricos que desde distintas áreas del saber se cuestionaban la eficacia de los métodos utilizados para el control y el acceso a los documentos científicos y proponían formas alternativas para lograr este fin. Los pilares en los que se cimentaba la teoría otletiana empezaron a tambalearse y buscaron el apoyo de modelos y principios procedentes de otros campos de la ciencia.

En España, sin embargo, estos estudios universitarios nacieron y se desarrollaron ajenos a esta evolución, así como a los nuevos planteamientos que fijaban las enseñanzas de la Information Science.

En 1968, en Estados Unidos, el término Information Science vino a sustituir al utilizado hasta entonces, Documentation. Esta nueva ciencia se gestó en un marco interdisciplinar, en el que el peso de la tradición bibliotecaria fue paulatinamente cediendo terreno a la corriente documental, que a su vez se vio absorbida por una nueva disciplina en la que convergen prácticas y fundamentos biblioteconómicos y documentales, así como modelos, postulados y principios de otras áreas del saber.

Nacía una nueva disciplina en la que confluían el pensamiento y los principios de la práctica bibliotecaria y documental, pero también -y esto es precisamente lo que la configura como nuevo ámbito del saber- las teorías formuladas desde otros campos científicos, desde los años treinta del siglo XX. En este proceso fueron fundamentales las aportaciones de disciplinas tan dispares, en principio, como las Matemáticas, la Lingüística, las Ciencias de la Computación o la Psicología, así como las que procedían de modelos de almacenamiento de datos y formatos regidos por lógicas muy distintas a las del entorno manual.

La adopción de este nuevo término significó mucho más que un mero cambio de denominación. Significó sustituir el objeto de estudio y de la práctica profesional, que dejó de ser el documento y pasa a serlo la información, con todas las implicaciones que esto conlleva. Entre otras, que el soporte cede todo el protagonismo a los contenidos.

Hacia finales de 1890 comienza a generarse en Europa el movimiento documental, como un intento por recoger y procesar información de carácter muy específico que se generaba desde los distintos campos científicos. Este movimiento tenía como máxima prioridad impulsar y contribuir al desarrollo de la actividad científica. Estas ideas llegaron a Estados Unidos hacia 1930, país en el que se adopta, al igual que en el entorno europeo, el término "Documentación".

La nueva práctica, que para muchos no dejaba de ser un variante de las clásicas funciones a las que se dedicaban los bibliotecarios, pronto contó con una terminología propia, diferente de la que se utilizaba en el ámbito de las bibliotecas, que daba prioridad a todas aquellas tareas cuyo fin era recuperar información de forma satisfactoria para el usuario.

Los nuevos términos hacían referencia a conceptos que, aunque basados en la práctica bibliotecaria, adquirían una dimensión distinta, puesto que enfatizaban el proceso de acceso a los documentos frente a su descripción y almacenamiento. Surgen, entre otros, términos como "recuperación de información", "relevancia de los documentos recuperados", "eficacia de las estrategias de búsqueda" o "catalogación".

Ahora bien, era tal la ambigüedad y tantos los sentidos con los que se usaba el término "Documentación", que en 1955 el entonces American Documentation Institute convocó un concurso para seleccionar la mejor definición del mismo. El resultado fueron tres definiciones, propuestas por Dyson, Seidell y Browson2, que coinciden en una idea clave: conocimientos acumulados y registrados.

Cuatro años después, en 1959, la Federación Internacional de Documentación (F.I.D.) cambia el término "conocimientos" por el de "información", y define Documentación como la recogida, almacenamiento, clasificación y selección, difusión y utilización de todos los tipos de información.

De esta forma, si para los tres teóricos mencionados lo relevante eran los conocimientos, para la F.I.D. lo era la información, que podía almacenarse, organizarse y difundirse de maneras muy diversas. 

En 1968, en Estados Unidos, el término Information Science reemplazó de forma oficial al utilizado hasta entonces, Documentation. El American Documentation Institute cambió su nombre por American Society for Information Science, y en 1970 el volumen 21 de la revista científica American Documentation pasó a denominarse Journal of the American Society for Information Science, título al que recientemente se añadió and Technology.

Todo ello era la lógica consecuencia del sinfín de acontecimientos que desde el año 1945 habían ido modificando progresivamente los fundamentos de la Biblioteconomía y de la Documentación, su objeto de estudio, análisis y práctica, así como los métodos y las técnicas para su control y acceso. Y todo ello se expresa, también en el año 1968, en la definición que aporta Borko, en su ya clásico artículo "Information Science: What is it?"

Podemos decir que la disciplina que investiga las propiedades y el comportamiento de la información se refiere al corpus de conocimientos relativos a la producción, recogida, organización, almacenamiento, recuperación, interpretación, transmisión, transformación y utilización de información. Tiene un componente puramente científico, que inquiere en la materia sin que importen las aplicaciones, así como un componente de ciencia aplicada, a través del cual se desarrollan los productos y los servicios.

En esta definición se centra de forma clara el objeto de estudio de la disciplina, y a las clásicas funciones propias de la teoría documental se suman las de interpretación y uso. Se incide, asimismo, en su doble componente teórico y práctico.

Así la complejidad  que iban ganando los sistemas de recuperación de información introdujeron nuevos conceptos relacionados con su capacidad de interacción con los usuarios, así como con los problemas motivados por una comprensión inadecuada del esquema conceptual y por el desarrollo de interfaces poco amigables.

Por otra parte, las nuevas ideas emergentes, unidas a la revolución tecnológica habida desde la segunda mitad del siglo XX, posibilitaron el desarrollo de sistemas que permitían relacionar información y rompían la secuencialidad del texto impreso, de formatos de intercambio de datos, de sistemas en línea y de servicios de utilidades bibliográficas. Todo ello también influyó de forma decisiva en la cultura y la práctica de la profesión.

Por todo ello, en la evolución de la Documentación hasta su configuración actual fue determinante el papel que desempeñaron teóricos de otras disciplinas como Boole, Moers, Taube, Luhn o Bradford, entre otros.

Para finalizar, podemos ver un vídeo sobre como buscar información científica:




No hay comentarios:

Publicar un comentario